Punto sin retorno

Me puse a pensar en eso del punto sin retorno.

Para explicar, siempre recuerdo el ejemplo de los astronautas de la misión Apolo nosécuánto, en cuyo viaje ya estarían jugados al pasar cierto punto. O sea: si su viaje ya había ido “X” lejos y salía algo mal, no valía la pena intentar traerlos de vuelta a la tierra porque habrían pasado el “Punto sin retorno” y ya daría lo mismo seguir con la misión (incluso en el caso que ya se sabía que todo iría mal) o intentar salvarlos (cosa imposible luego de ese punto ya nombrado).

El punto sin retorno se aplica en todos los ámbitos. Por ejemplo yo como músico, si estoy sentado en el escenario antes de comenzar a tocar un concierto, ese ya es para mí el punto sin retorno. No puedo retirarme y sólo puedo continuar, por más mal que salga o piense que vaya a salir.

Igual si llega un punto de la reunión en la que ya estás en pedo: el pedo no se desanda, se lleva con la mayor dignidad posible.

Si pusiste una mano en el culo a una chica, ya no hay excusa que te salve y retirar la mano sólo empeora la situación.

La cosa es que pensaba en todo esto y me decía que el problema no es aceptar eso, que es bastante perogrullezco. El tema, la sutileza, la magia y el genio está en identificar el momento justo en el que estamos cruzando esa sutilísima línea que separa el no-retorno del posible-retorno.

¿Alguien sabe dónde está esa línea?

Si todos supiéramos, no habría crímenes pasionales o eyaculadores precoces.

1 thought on “Punto sin retorno

  1. Despues del dope que te agarraste en el casamiento de Gabriel, deberías evitar tocar estos temas.
    Yo te digo esto y nuestra relación (¿tío-sobrino?) llega a un punto sin retorno.

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