Fragmentos de mis Diarios

Somos tontos, somos tantos.
Somos sonsos, somos santos.
Somos luciérnagas en la oscura noche.
Pegotitos de luz.
Titos, Pelusas, Pelopinchos, Cachirulas.
Como agendas de años pasados,
olvidados, usados, descartados,
incesantemente pasteurizados,
imborrablemente borrados.
Sordos y callados.

1 de Octubre de 1998

Fragmentos de mis Diarios

Recordábamos con el Doctor Jáuregui aquellos gratos momentos en Cacharí, a la luz y el calor de un generoso fogón, y cuando el susodicho me dijo “permítame, profesor” y se descerrajó un pedo tan poderoso que se inflamó al contacto con las llamas y envolvió al doctor como una tea.
A Jáuregui tuvieron que amputarle un brazo a causa de las quemaduras, pero tan memorable roto valió el sacrificio.

“Andanzas de un Dandy”
por el prof. E. Bombardi

Fragmentos de mis Diarios

Collarcito de perlas,
Amoroso rosario,
tu recuerdo invoco
y quiero llorar.

Las lágrimas no vienen.
Seca está la fuente
de tanto dolor.

Collarcito de perlas,
añoro tu frescura entre mis dedos
y el perfume desprendido
de tanto amor.

Al fin mi corazón se quiebra,
Al fin mis lágrimas ruedan,
¡Ah! si pudiera con ellas
mi collarcito bordar.

Letra: Raúl Müller
Música: María del Carmen Meroi

Fragmentos de mis Diarios

Los Lapiceros vivientes

por la profesora de biología *

Lapiceros, oh rebeldes lapiceros.
Obligan a mi mano contra su voluntad.
Cada uno tiene sus cosas que decir, y a su modo.
Hay uno con tinta roja que sólo escribe tonterías.
Otro de color azul y punta gorda sólo dice maldades ciertas.
No se dejan influenciar por los movimientos de mi mano.
Hay uno que no anda bien, en realidad no tiene mucho que decir, o tiene tanto que se asusta.
Yo casi siempre miento, pero estoy pasando por una etapa de sinceramiento.

———

* Ernestina W. de Vecco

Fragmentos de mis Diarios

Reportaje exclusivo
Guillermo Brachetta responde a nuestro periodista estrella

Periodista – Guillermo, creo que no hacen falta presentaciones, pero sería bueno que hagas un breve resúmen de tus logros, ya que esta nota será publicada también en países como Nueva Zelanda, Namibia e Indonesia, donde tal vez no toda la gente conozca mucho sobre vos.

Guillermo – Bueno, mis comienzos, a principio de los 80’s fueron bastante afortunados. Sin embargo creo que el punto de inflexión en mi vida fue el momento en que recibo el premio, en 1989. De allí en más no puedo decir que fue todo más fácil, sino más “acolchonado” para decirlo de algún modo.

P – Sin embargo un premio Nobel implica una gran responsabilidad ¿no es así?

G – Bueno, lo del Nobel en realidad fue en el 90. Yo me refería al premio de honor en matemáticas, en el colegio secundario.

P – Se lo cataloga a Ud. como un “idealista romántico”. ¿Qué hay de cierto en ello?

G – Creo que cuando se tiene mucho dinero y poder uno puede darse el lujo de llamarse “idealista romántico”

P – Recientes declaraciones nos muestran a un Guillermo preocupado por lo social, por lo humano, como por ejemplo el hambre de millones de negros en el corazón de África.

G – Bueno, sí, ese es un problema que hay que eliminar de raíz.

P – ¿Ayuda internacional? ¿Acción comunitaria?

G – Mmmm… no. Creo que fui lo suficientemente claro al decir “de raíz”. Expongo mi método: (el párrafo que seguía fue suprimido para la edición en Namibia)

P – La reelección para un segundo mandato en su cargo no parece haberle quitado el sueño, aunque últimamente se lo ve poco en los medios. ¿A qué se debe?

G – En realidad esto es una primicia, pero dado lo masivo de esta publicación creo que es un buen momento para darla: estoy dándole las pinceladas finales a mi nuevo libro.

P – ¡Un nuevo libro! ¿Nos puede adelantar algo?

G – No mucho por el momento, salvo que es un estudio, creo que definitivo, sobre el vacío.

P – ¡Física molecular!

G – Perdón, sobre el bocio. Es un libro de medicina, bueno, con anécdotas interesantes… graciosas. Muy ameno.

P – ¿Nos puede adelantar alguna?

G – Bueno, en primicia, el caso de ese pobre hombre que tenía un bocio testicular. En el libro hay un capítulo dedicado a rememorar cómo lo molestábamos con mis compañeros de primaria. A tal punto que aún no queda muy en claro si lo suyo era una enfermedad o un producto de lo que nosotros le… mmmm…. hinchábamos las pelotas.

P – Vayamos a lo específicamente suyo, aunque decir “específico” en su caso no sería justo dado lo diverso de las ramas que domina. De cualquier modo, y si me lo permite, me gustaría que profundizáramos un poco en su especialidad: la dactilografía.

G – Sí, digamos que no es impropio denominarla mi “especialidad” ya que es el tema al que le vengo aplicando mis esfuerzos mayores en los últimos años.

P – ¿Por qué la denomina Ud. “dactilografía aplicada”? Dado que es una ciencia eminentemente práctica ¿no es una redundancia?

G – No, porque en este contexto “aplicada” tiene otra connotación. Yo uso la palabra como sinónimo de “esmerada”.

P – ¿Por qué esa catalogación?

G – Bueno, hay gente que escribe a gran velocidad, pero de manera descuidada, y luego recurre al Liquid Paper u otro corrector para solucionar el problema, quedando como resultado una hoja llena de manchitas blancas. Para peor, a trasluz se ve más.
Yo me jacto de escribir de 15 a 17 palabras por minuto, pero sin errores.

P – Pero tengo entendido que Ud. posee el record mundial de 103 palabras por minuto.

G – Es cierto, eran todas “y”.

P – Su obra en 7 volúmenes sobre el tema está por aparecer. ¿Merece tanta tinta el tema?

G – Hagamos algunas aclaraciones: primero, la letra es más bien grande. Segundo, el libro en sí consta de 30 páginas, el resto son ejercicios de dictado. Por ejemplo el tomo 3 es “Don Quijote de La Mancha” íntegro. Hemos quitado, eso sí, las ilustraciones, para darle más seriedad al trabajo.

Fragmentos de mis Diarios

Voy a explicar gráficamente lo que voy a hacer cuando sea Rey de Argentina.

Explicación

1) Escritorio. Sobre él, una jarra de cristal con agua y un vaso, más bien común. En la única silla que hay detrás estoy sentado yo.
2) Puerta del galpón, de tipo corrediza, de metal, sólo pintada con antióxido.
3) Fila de gente.
4) Línea pintada sobre el piso con la leyenda “No pasar”
5) Persona siendo “atendida”

Pocos días después de mi asunción al mando, dispondré de este galpón.
Su piso será de cemento sin revestir, las paredes cubiertas sólo con enduído fino, en las que sólo habrá un mapa de Argentina, tipo escolar.
Techo de chapa.
Muchos tubos fluorescentes.
Por mi escritorio pasarán, de a uno, todos los habitantes del país. A veces bastará sólo mirarlos, en otros casos será menester un corto interrogatorio a fin de decidir por qué puerta deberá salir.
Las puertas son:

6) Conduce a la calle
7) Conduce directamente a un foso de muchísima profundidad con pinchos electrificados.

La gente que pase el exámen tendiente a determinar si es merecedora o no de pertenecer a la nueva etapa del país, saldrá por la puerta 6 diciendo “Para qué mierda me llamaron?”. El resto abonará las pampas.
Sus bienes serán confiscados y engrosarán el tesoro nacional.

Objeción

Teniendo en cuenta que en la Argentina hay aproximadamente 35.000.000 de habitantes y considerando un promedio de 30 segundos p/p, eso nos da la atención de 1440 personas por día de 12 hs de trabajo (sin contar pausas) o sea que harían falta 66,59 años para atender a toda la gente, eso es trabajando 12 hs por día sin descansar Sábados y Domingos, y teniendo en cuenta toda la gente que nacerá en este tiempo, me parece que voy a tener que buscar muchos ayudantes apostados en las ciudades más importantes.
Claro que tendrá que ser gente de absoluta confianza.

27 de Enero de 1997